Escudo de la República de Colombia

Se basa en la producción de electricidad directamente a partir de la diferencia en la concentración de sal entre el agua marina y fluvial.

Una investigación en la que se estudió el potencial de energía del gradiente salino o energía azul fue lo que llevó al Grupo de Investigación en Oceanografía e Ingeniería Costera de la Facultad de Minas de la Universidad Nacional Sede Medellín, al Departamento de Física de la Universidad del Norte y al Centro de Ciencias Ambientales Marinas de la Universidad de Bremen, Alemania, a publicar un paper en la prestigiosa “Renewable and Sustainable Energy Reviews”. 

 

Allí se encuentran las principales conclusiones de los análisis que nacieron producto de una tesis de una estudiante del doctorado en Ciencias del Mar. Al respecto Andrés Osorio Arias, profesor de la U.N. Sede Medellín, explicó que “la investigación se fijó en recopilar bases de datos de información de todo el mundo de gradiente, es decir, de salinidad del océano y de caudales de los ríos; para luego plantear una metodología que permitiera definir dos factores que son muy importantes: capacidad y extracción”. 

 

Agregó que uno de las deducciones más importantes del estudio fue descifrar que la capacidad de potencial de gradiente salino va a cambiar, “no es lo mismo en el atlántico que el pacífico o el índico, entonces eso nos permitió identificar de manera mucho más real las condiciones de este tipo de energía”. 

 

Igualmente se pudo identificar las zonas en el mundo donde existe este potencial y dar un valor en terawatt de energía, por ejemplo se hicieron varios análisis en el caribe y en el Mediterráneo, como lugares de más energía, en este caso, pensando en el gradiente salino.

 

La idea de utilizar la fuerza del mar para producir energía no es nueva. Desde hace un par de décadas se encontró, que a partir de las diferencias de agua dulce y de agua salada, se pueden producir algunos mecanismos para la generación de energía.

 

Cuando existen dos tipos de agua, con dos densidades distintas, se puede usar una membrana que ejerza cierta presión. “Si, por ejemplo, se tiene aceite y agua, los dos fluidos van a intentar presionarse”, explicó Osorio. 

 

Acotó que luego de la presión de densidad se convierte en presión osmótica, es decir la presión de columna de agua ya es como si fuera una pequeña central hidroeléctrica. “La otra técnica en la que se está trabajando junto al profesor Carlos Sánchez, adscrito al Departamento de Procesos y Energía es la creación de un prototipo para la generación de energía de gradiente salino, pero en este caso es con electroquímica. En esa, lo que se usa es la diferencia de iones de agua dulce y salada. Dos de estos tienen unas cargas que circulan por medio de un material conductor, y podemos transformar esa energía electroquímica en eléctrica”.

 

Colombia es uno de los países a escala mundial que contiene un punto de alta producción de potencial de gradiente salino y es por esa razón que la academia ve en ese valor agregado la oportunidad de repensar la energía en el país y más teniendo en cuenta la crisis que actualmente se vive.

 

Según Osorio, a partir del gradiente salino (diferencias de concentración salina entre el agua de los océanos y los ríos), se podría abastecer el 3% del consumo de energía del planeta, lo que equivaldría a un continente o varios países grandes. "Se encontró una energía disponible en los lugares costeros pobres que no están conectados a las redes de energía. "Ahí hay un potencial realmente importante para resolver problemas locales. No tiene sentido generar energía en el centro del país y llevarla a la costa; es mejor generarla ahí mismo".