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Delegación del programa curricular de Ingeniería Eléctrica visitó la Central Hidroeléctrica Binacional Itaipu, situada entre Paraguay y Brasil, sobre el río Paraná, en la frontera entre estos dos países,  es la central hidroeléctrica más grande de América y la segunda más grande del mundo después de la Presa de las Tres Gargantas, en China.

 

María Camila Osorio Múnera, estudiante de Ingeniería Eléctrica no era la primera vez que salía del país, sin embargo este viaje tenía una connotación diferente, sabía que podía ser inolvidable y marcaría su vida profesional y académica.

 

Junto con María Camila, viajaban otros 17 estudiantes y dos profesores del Departamento de Energía Eléctrica y Automática;  Clara Rojo Ceballos artífice de esta gran aventura  y el profesor  Jaime Blandón Díaz gerente de IEB Ingeniería Especializada. En las maletas de la delegación de la Facultad de Minas de la U.N. Sede Medellín iba la ilusión y el esfuerzo que tuvieron que realizar para viajar hasta tierras brasileñas y conocer la Hidroeléctrica de Itaipú,  que  se encuentra localizada en el río Paraná en la frontera entre Paraguay y Brasil, 14 km aguas arriba del Puente Internacional que une Ciudad del Este y Foz de Iguazú,  es la central hidroeléctrica más grande de América y la segunda más grande del mundo después de la hidroeléctrica de las Tres Gargantas, en China.

 

El viaje partió de  Medellín hacia Bogotá y luego hacia Río de Janeiro, con una espera en el aeropuerto en esta ciudad de más de  6 horas para llegar a  la ciudad de Foz de Iguazu donde se encuentra la central en el lado brasileño;  el sueño de hace 11 meses se veía cada vez más cerca de ser realidad.

 

Para costearse el viaje a Itaipú, la delegación de estudiantes y profesores emprendieron diferentes actividades  que involucraron estudiantes  y personal  administrativo de la Facultad de Minas. También se obtuvo apoyo de empresas del sector eléctrico como: Velpa,  IEB Ingenieria Especializada, Suconel , Simac y Avianca.

 

María Camila afirma que la sensación de la mayoría de los estudiantes al estar frente  a esta gigantesca obra de ingeniería  era de una felicidad enorme, nostalgia, orgullo y asombro, fue un gran esfuerzo el que se hizo, se luchó hasta el final por conseguir los recursos y fueron muchas las  horas soñando con este momento”.

 

Y es que sus dimensiones y su majestuosidad hacen que cualquier ingeniero electricista se maravilla y se inquiete por conocer su historia y  cada una de su parte y componentes eléctricas.

 

Para la construcción de Itaipú se necesitó 12,3 millones de m³ de concreto, con los cuales podrían ser construidos 210 estadios como el Maracaná en Brasil; el hierro y acero utilizados permitirían la construcción de 380 torres Eiffel. La estructura principal es una presa hueca de gravedad hecha en concreto reforzado y tiene una central eléctrica capaz de generar 14.000 MWh de electricidad con 20 turbinas generadoras de 700 MW, con lo que se podría abastecer la energía de toda Colombia.

 

La presa en total pesa cerca de 61 millones de toneladas. Y su estructura fue considerada por la Sociedad Americana de Ingeniería una de las siete maravillas del mundo moderno, hoy se ha convertido en una gran atracción turística y en un objeto de admirar por parte del gremio ingenieril.

 

María Camila  resaltó que no era la primera vez que visitaban una central hidroeléctrica, pero, sin duda, supo que esta visita sería  un hecho histórico, “somos afortunados de poder conocer la majestuosidad de este central, me sorprendió la organización, la seguridad y la tecnología que utilizan”. Ella  recalca que con la capacidad instalada que tiene la central se suministra alrededor del 15% de la energía consumida en Brasil y el 86% de la utilizada en Paraguay

 

Para la profesora Clara Rojo Ceballos, adscrita al Departamento de Energía Eléctrica y Automática, “Fue una experiencia maravillosa que permitió a los estudiantes  trascender de la teoría a la realidad, traspasar las fronteras de Colombia y conocer una central de esta magnitud es un hito que marcara sus  vida”.  

 

Añadió que “para los estudiantes fue muy importante enfrentarse a otras culturas, argentina y la brasileña, otro  idioma el portugués. Con  este tipo de visitas se dejan las puertas abiertas y se intenta dejar el nombre de la Facultad de Minas y de la Universidad  Nacional de Colombia. en lo más alto, además del networking que se puede generar”.

(Por/fin:AMR)

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