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Así lo afirmó Iván Sarmiento Ordosgoitia, profesor adscrito al Departamento de Ingeniería Civil y experto en movilidad de la Facultad de Minas de la Universidad Nacional de Colombia Sede Medellín.

Foto: Cortesía Alcaldía de Medellín

La apuesta por una movilidad sostenible sigue siendo el bastión de los alcaldes de Medellín, primero fue Aníbal Gaviria Correa, exmandatario de la ciudad con la construcción del tranvía de Ayacucho, y actualmente Federico Gutiérrez Zuluaga con el corredor tranviario de la carrera 80, en el occidente, que movilizará a más 190.000 pasajeros por día y beneficiará a siete comunas con sus 13,5 kilómetros.

 

El sistema que en su primera fase iría de la estación Caribe hasta la estación Floresta tiene un costo aproximado de 2,8 billones de pesos. Para Iván Sarmiento Ordosgoitia, profesor adscrito al Departamento de Ingeniería Civil y experto en movilidad, la inserción de un corredor tranviario siempre va a exigir transformaciones, movimiento de tierra, redes, reconstrucción del espacio público, y eso es lo que lo hace costoso.

 

“Son 13 kilómetros y estamos hablando de una cantidad de dinero importante, casi 3 billones de pesos, es decir 1.000 millones de dólares, el kilómetro está saliendo a 60 millones de dólares, y eso es lo que vale un metro elevado, es por esa razón que se ha generado la polémica”, afirmó Sarmiento Ordosgoitia.

 

Para el experto, este proyecto no solo es una solución de movilidad prioritaria, sino urbanística que mejorará el aspecto de todo un corredor. Es cierto que habría alternativas que impactarían menos el espacio pero que traerían otros problemas de aspectos visuales, por ejemplo un cable aéreo, o un monorriel, aunque esas opciones, según Sarmiento también ocuparían espacio.

 

“El monorriel requiere de unas columnas y hay una ocupación de espacio importante, tampoco es que el consumo de espacio con una u otra solución de movilidad vaya a ser cero. Un tranvía toca el piso, remueve todo y es un revolcón, pero la construcción no es tan demorada; los comercios pueden sufrir, sin embargo se pueden diseñar formas constructivas menos impactantes, para que el acceso a las zonas donde están los comercios se puedan hacer por los laterales”, aseguró Sarmiento Ordosgoitia.

 

Agregó que la administración municipal debe empezar a ingeniarse formas y planes de desvío de tráfico para que los impactos en la ciudad sean aminorados, por ejemplo iniciar primero la construcción a un lado del corredor y luego la otra, e ir habilitando el tráfico lentamente. Una de las ventajas del corredor es que la parte norte, entre la estación Floresta, y la estación Caribe no hay tanto flujo de comercio, como lo hay entre la estación Floresta hacia la Aguacatala.

 

Sarmiento colocó como ejemplo a varias ciudades europeas en las que cada vez más se construyen este tipo de sistemas, “los tranvías valorizan la tierra, dan mayor valor comercial al corredor y a sus alrededores, pues en la medida en que las viviendas y el comercio se valorizan, la más beneficiada es la ciudad y sus habitantes”.

 

Las sociedades modernas están en constante crecimiento, demandan una alta y variada movilidad, lo que requiere un sistema de transporte complejo y adaptado a esas necesidades, por esa razón Sarmiento manifestó que a la ciudad hay que pensarla a largo plazo. “La calidad e imagen de Medellín va cambiar con esta obra, no es lo mismo ver pasar un tranvía que uno de los buses del Metroplús, esos vehículos hacen ruidos y no son tas vistosos, a pesar de que es un sistema moderno, y que también valoriza, el tranvía es un lujo y la ciudad se lo merece”.

 

Agregó que con el tiempo ese sistema se hará más potente pues se pueden adaptar para que sean más largos, “el tranvía transportaría 600 pasajeros en un solo vehículo, de varios vagones, es como la mitad de un tren de metro de 3 vagones que puede llevar 2.000 personas, incluso los nuevos que están conectados trasladan 2.200, entonces un tranvía de los más grandes puede llevar la mitad de esa cifra”.

 

Cuando el tranvía esté en funcionamiento transportaría 12.000 pasajeros por hora solo en un sentido, y en los dos estaría moviendo más de 20.000 y en el día 200.000, que es más de lo que mueve actualmente la línea B del Metro de Medellín, “cuando el sistema le de toda la vuelta a la ciudad, llegue hasta la estación Aguacatala suba hasta el poblado, finalice en Palos Verdes y se conecte con el Metroplús será un gran anillo de movilidad sostenible. Así es que se piensan las grandes ciudades, futurísticamente, hay que seguir construyendo y fortaleciendo este tipo de sistemas, no podemos ser de visión corta,  hay que preocuparse por las nuevas generaciones”, concluyó Sarmiento.

 

Una de las polémicas que se han suscitado en los últimos días se relacionan con las reacciones de algunos colectivos ambientales que aseguran que para su construcción se deberán talar varios árboles, pero Sarmiento explicó que el corredor tiene en algunas partes carros parqueados en antejardines con abundante espacio, lo que garantiza que no serán necesarias grandes intervenciones urbanísticas y, en el caso de los árboles se podría hacer lo que se hace en Europa, el transporte de los árboles a otros lugares y la siembra de nuevos.

 

Los diseños del sistema ya están hechos y en ellos se contemplan estaciones subterráneas. El tranvía alcanzaría una velocidad máxima de 30 kilómetros por hora.