Escudo de la República de Colombia

Siete estudiantes de la Facultad de Minas de la Universidad Nacional de Colombia fueron los encargados del desarrollo de esta idea de gestión.  Se trataría de LIX una compañía de consultoría, servicios y mantenimiento.

 

Según María Paula Velásquez García, estudiante de ingeniería ambiental, el objetivo del proyecto es proponer una tecnología que permita la adecuada gestión de lixiviados, producto de rellenos sanitarios del oriente antioqueño. “La propuesta nació porque muchas empresas no manejan de manera adecuada sus externalidades, por ejemplo los líquidos lixiviados, producto de los rellenos sanitarios; y lo hacen por dos razones, desconocimiento del manejo ambiental y, laxo acompañamiento de la estructura  legal”.

 

Los impactos de los líquidos lixiviados se traducen en contaminación de aguas superficiales y subterráneas, afectación de suelos aledaños, y de la biota acuática y  terrestre, es decir conjunto de especies de plantas, animales y organismos vivos en un área determinada. “Esta propuesta se basó en la resolución 631 de 2015, por la cual se establecen los parámetros y los valores límites máximos permisibles en los vertimientos puntuales a cuerpos de aguas superficiales y a los sistemas de alcantarillado público y se dictan otras disposiciones”, explicó Velásquez García.

 

Agregó que este grupo interdisciplinar lo que hizo fue plantear una metodología que permitiera el tratamiento de esos lixiviado y que además intentara recopilar datos de los mismos, pues se dieron cuenta que en la actualidad no hay, “eso se traduce en que no hay caudales, ni caracterización; por esa razón urge un monitoreo constante y, un tratamiento especial porque ya existe un marco legal y se debe respetar la normativa”.

 

El panorama en el oriente antioqueño, donde se centró el proyecto, es el siguiente: en El Peñol se realiza mediante un sistema manuela con uso de filtros acumulando más de 20 sanciones; en El Santuario se hace un proceso mecánico con uso de chimeneas juntando más de 40 sanciones; Sonsón realiza un drenaje de lixiviados y acumula 20 sanciones; en Guatapé se hace una reincorporación manual de residuos sólidos juntando más de 40 sanciones. Asimismo en el municipio de San Vicente, San Luis, Concepción, Alejandría, San Rafael, Abejorral, La Unión y Marinilla se evidencia una situación similar.

 

Velásquez García explicó que la tecnología que se escogió fue la electrocoagulación, proceso que aplica los principios de la coagulación–floculación, es decir, un reactor electrolítico. “Consiste en un recipiente que contiene una fuente de corriente y varios electrodos encargados de aportar los iones desestabilizadores de partículas coloidales que reemplazan las funciones de los compuestos químicos que se utilizan en el tratamiento convencional”.

 

Añadió que el electrocoagulado en sí tiene dos cámaras, en la primera se estabiliza el caudal y en la segunda se hace la electrocoagulación (la cámara dispuesta con placas y electrodos), el agua finalmente pasa a una tercera cámara adicional que es donde se remueve los coágulos suspendidos con la trampa de grasa.

 

Esta tecnología ya fue utilizada y estudiada en la Universidad Nacional de Colombia Sede Manizales, y según la estudiante fue elegido porque es un método versátil, implica menores costos, pues la propuesta analizó el sector económico del oriente antioqueño y este tiene un potencial hídrico muy importante y debido a su población se requiere un gran manejo ambiental.

 

La inversión inicial del proyecto serían 26 millones de pesos, y lo que ofrecería la empresa LIX, sería un análisis fisicoquímico, fenoles, de metales pesados, chequeo del sistema eléctrico, limpieza de placas y estructuras y cambio de placas y aluminio haciendo énfasis en la necesidad de dar seguimiento y monitoreo a cualquier manejo de carácter ambiental. Finalmente, el proyecto busca generar impactos ambientales  principalmente en sus dimensiones abióticas de agua y suelo; la compañía no requiere licencia ambiental para la totalidad de sus actividades.