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Los Profesores Luis Hernán Sánchez y Orlando Giraldo, adscritos a la Facultad de Minas de la U.N. Sede Medellín, fueron los precursores de esta propuesta de software junto con estudiantes e integrantes del grupo de investigación del Centro Nacional de Geoestadística (CNG) El simulador de macrosismos fue elaborado con la actividad microsísmica superficial reportada por la Red Sismológica Nacional de Colombia.

 

Luis Hernán Sánchez Arredondo, profesor adscrito al Departamento de Materiales y Minerales, mientras explica las variables del simulador.

 

Desde la Facultad de Minas de la U.N. Sede Medellín se puede saber, mediante una herramienta computacional, las dimensiones de un posible sismo en los municipios de Antioquia, sus efectos, magnitud, aceleración, el grado de actividad de las fallas geológicas locales, el periodo de retorno y algunos parámetros de sismo resistencia a tener en cuenta en el planeamiento del territorio.

 

Según Luis Hernán Sánchez Arredondo, profesor adscrito al Departamento de Materiales y Minerales, con base en la información suministrada por la Red Sismológica Nacional de Colombia, se filtraron los microsismos superficiales dentro del territorio antioqueño.

 

“Con esa información se construyó un modelo geoestadístico basado en el escenario pesimista. Esto nos permitió establecer un módulo geoestadístico para caracterizar el grado de actividad de las fallas geológicas que atraviesan nuestro territorio, en tres categorías: fallas con actividad probada, probable y posible. Por ejemplo, con esta metodología se concluyó que las fallas geológicas que atraviesan el territorio de Medellín tienen un grado de actividad posible”, explicó.

 

Sánchez Arredondo aseguró que este tipo de fallas geológicas ofrecen un riesgo mínimo para la ciudad, sin embargo las fallas geológicas que atraviesan los territorios de Urrao, Dabeiba, Uramita, Ituango, entre otros, sí tiene un grado de actividad probado y representan una fuerte amenaza para el territorio del Valle de Aburrá (de alta densidad poblacional). En algunos de los municipios mencionados, el modelo reporta la ocurrencia de macrosismos del orden de 8.2 en la escala de Richter.

 

“Este proyecto es importante para continuar con investigaciones relacionadas con la gestión del riesgo, sobre todo para su fase de evaluación y, asimismo se puede replicar en otros departamentos de Colombia”, destacó el docente investigador.

 

La segunda fase de esta investigación estaría encaminada a mejorar el modelo con investigaciones detalladas de estratigrafía sísmica cuaternaria y sismología; a través de la puesta en marcha de una red sismológica local que permita monitorear permanentemente la zona.

 

El gran obstáculo de esta investigación es que se requiere de un alto apoyo económico, pero comparado con los costos asociados a la atención, en caso de que se presente el evento, sería una inversión.

 

El docente advierte que con el soporte del Servicio Geológico Colombiano, la Universidad del Quindío; la cual se ha especializado en Paleosismisidad, la Universidad del Valle con el Observatorio Sismológico del Sur Occidente Colombiano (OSO) y la Universidad Nacional Sede Medellín, se podrían hacer más investigaciones trascendentales para la región, en la gestión del riesgo sísmico.