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Así lo afirmó, Albeiro Rendón Rivera, profesor asociado al Departamento de Geociencias y Medio Ambiente y director del grupo de investigación en Geología Ambiental –GEA-.

 

 

El movimiento telúrico de magnitud de 6,1 ocurrido este martes 13 de septiembre con epicentro en el municipio de Mutatá, Urabá antioqueño,  y varias réplicas que se presentaron en la madrugada y en la mañana del miércoles 14 de septiembre, están asociadas a fallas geológicas activas conocidas regionalmente como Mistrató-Mutatá.

 

Albeiro Rendón Rivera, profesor asociado al departamento de Geociencias y Medio Ambiente aseguró que en Colombia se tiene un mapa preliminar de fallas activas y las fallas, ocurridas anoche, ya estaban reportadas. “La magnitud no sorprende porque en las investigaciones que hemos realizado en el oriente y occidente antioqueño, específicamente en la falla Sabanalarga, se encontró que para Antioquia las magnitudes promedio en fallas activas son sismos de 6 o 6,5”.

 

Agregó que lo interesante de ese sismo es que según los reportes fue menos de 30 kilómetros, “entonces estamos hablando de una falla con cierto nivel de amenaza interesante porque nos está generando sismos superficiales”, dijo el docente investigador.

 

Un sismo es una falla, un desplazamiento entre dos bloques de roca que han estado durante mucho tiempo sometidos a fricción y, cuando las fuerzas tectónicas superan la fricción los bloques se mueven y generan una onda mecánica, esa onda mecánica, según Rendón Rivera se desplaza en los medios rocosos y de suelo generando una vibración y, de acuerdo a las características del material geológico que atraviesa la onda hay una amplificación o atenuación de la onda, entonces en ese momento podría haber efectos y daños materiales.

 

“Las réplicas se presentan porque cuando se produce el primer evento no se libera toda la energía acumulada en los bloques. Es decir queda energía remanente y esa energía se puede liberar un tiempo después que inclusive pueden ser varios años. En este caso concreto se tuvo réplicas los días siguientes al sismo, simplemente quedó energía residual acumulada que se liberó posteriormente”, explicó Rendón Rivera.

 

El docente reiteró que esta zona tiene antecedentes y, uno de los sismos más recordados fue el ocurrido en Murindó en el año 1992 que generó grandes destrozos ambientales en ecosistemas selváticos de Antioquia, Chocó y Urabá. “Entonces allí hay una serie de fallas importantes cercanas a Medellín, precisamente en el municipio de San Jerónimo hay una con la que se debe tener cuidado, ésta se halló en un estudio de Paleosismología reciente en el sector del Túnel de Occidente”, finalizó Rendón Rivera.

 

Concretamente los estudios de paleosismología buscan determinar las características sísmicas de una región, estableciendo su promedio de ocurrencia, magnitud más probable y datación del último sismo.