Escudo de la República de Colombia

Este concurso busca convocar propuestas estudiantiles de investigadores de Iberoamérica con el fin de aportar a la solución de problemas en Latinoamérica.

 

De izquierda a derecha: Juan Pablo Vélez David, estudiante del Semillero Interdisciplinar en Investigación de Mercados del Instituto Tecnológico Metropolitano;  Sindy Paola López Castaño, estudiante de Ingeniería Industrial; Alejandro Valencia Arias, Docente tutor del Semillero de Investigación ANEIAP del Departamento de Ingeniería de la Organización y  Verónica Valencia Hernández, estudiante de Ingeniería Administrativa.

 

El proyecto, “Uso de desechos agroindustriales para elaborar productos de higiene sostenibles y biodegradables en Latinoamérica”, fue seleccionado entre las 10 mejores iniciativas para participar por el “Premio Gabriel Betancourt Mejía”, en temas de Integración, Innovación y Desarrollo Sostenible. Este concurso se realiza cada año y busca premiar y financiar las 3 mejores propuestas de Latinoamérica.

 

Ésta fue presentada por las alumnas Sindy Paola López Castaño, estudiante de Ingeniería Industrial; Verónica Valencia Hernández, estudiante de Ingeniería Administrativa en conjunto con Juan Pablo Vélez David, estudiante del Semillero Interdisciplinar en Investigación de Mercados del Instituto Tecnológico Metropolitano (ITM) y joven investigador del Servicio Nacional de Aprendizaje (Sena). Además de la asesoría del profesor, Jhoany Alejandro Valencia Arias, adscrito al Departamento de Ingeniería de la Organización.

 

Precisamente, el docente afirmó que lo que se pretende es proponer alternativas de obtención de celulosa para la elaboración de estos productos a partir de residuos agroindustriales, por ejemplo toallas y papel higiénico, elementos que pueden durar hasta siglos en degradarse.

 

Es decir, “aprovechar los residuos agroindustriales de cultivos de maíz en América Latina y el Caribe para obtener celulosa utilizada para la elaboración de productos de higiene absorbentes. Y que de ese proceso se beneficien directamente las comunidades rurales y las mujeres cabeza de familia de las regiones”.

 

Una de las premisas fundamentales para aplicar a esta Convocatoria Internacional era que la propuesta tuviera en su contenido uno de los objetivos del milenio, en este caso y según Valencia Arias es el doceavo que se centra en garantizar modalidades de consumo y producción sostenibles estipulado así: “reducir considerablemente la generación de desechos mediante actividades de prevención, reducción, reciclado y reutilización”.

 

Según cifras de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura ningún país de Latinoamérica supera el 15% del material reciclado anual, lo que representa un gran desafío para académicos y organizaciones de crear ideas innovadoras y amigables con el medio ambiente para la reutilización de los residuos.

 

Verónica Valencia Hernández aseguró que se identificaron los residuos de los cultivos de maíz, banano y caña de azúcar; y al final se decidió el primero, por sus características, por ejemplo una sola hoja de mazorca puede tener 40% de celulosa, componente con el que se pueden hacer los productos de higiene personal con menor vida útil e impacto ambiental.

 

La propuesta contempla tres etapas: primero, la extracción de la celulosa en los residuos de los cultivos de maíz, allí según Sindy Paola López Castaño, estudiante de Ingeniería Industrial, es necesario analizar qué método permite eliminar ceras, pectinas y resinas contenidas los residuos agroindustriales y posteriormente su desfibración.

 

“Luego se sigue con la fase de la separación de la celulosa en los laboratorios de prueba con el fin de verificar las condiciones y características de absorción de los diferentes materiales que componen los residuos agroindustriales de maíz”, explicó López Castaño.

 

La celulosa se entregaría a las empresas de productos de higiene para la incorporación al producto y su comercialización. Según Valencia Arias lo más importante del proyecto es el impacto social que tiene, pues la fase final será la vinculación con las comunidades rurales vulnerables y las madres cabezas de familia.

 

“Se propone capacitar y enseñar el proceso a esta población para la lograr la apropiación del componente de la generación de responsabilidad social y sentido de pertenencia ante el objetivo de lograr mitigar el impacto ambiental. Además de las oportunidades de empleo que se puedan ofrecer”, enfatizó Valencia Arias.

 

De los 10 finalistas, entre ellos este proyecto, 3 serán los elegidos para su financiación por el comité de la Asociación de Universidades de América Latina y el Caribe para la Integración  (AUALCPI).

 

El próximo 21 y 22 de septiembre del presente año, se llevará a cabo en la ciudad de Bogotá D.C la VIII Cátedra de Integración Latinoamericana y Caribeña, organizada por AUALCPI, y específicamente en la Universidad Piloto de Colombia donde será la premiación.

 

En esta ocasión hubo más de 100 propuestas de  universidades de Colombia, Cuba, Argentina y Brasil. Los que no sean seleccionados tendrán la oportunidad de generar redes de cooperación con otras universidad debido a que al acto de premiación asistirán directivos, grupos de investigación, inversionistas, empresarios y decanos de las universidad más prestigiosas de América Latina.