Escudo de la República de Colombia

La profesora Ángela Adriana Ruiz-Colorado, coordinadora del grupo de Investigación Bioprocesos y Flujos Reactivos, lideró un proyecto que buscaba producir jarabes fermentables a partir de materiales ricos en almidón y celulosa. Tras varios años de trabajo la investigación obtuvo una patente y ahora se encuentra a puertas de su comercialización.

 

 

En el desarrollo de este proyecto que buscaba producir etanol a partir de materiales vegetales, una de las etapas intermedias es convertir la celulosa en jarabe para luego fermentarlo, similar al jugo de caña de azúcar. Fue allí cuando el equipo de trabajo identificó que ese jarabe podría ser de interés para las industrias de alimentos, como endulzantes en helados, bebidas, entre otros.

 

Los residuos de frutas en las plazas de mercado, de los cultivos de yuca o los que quedan tras las podas de árboles, son materiales óptimos para que el grupo de trabajo de Adriana Ruiz -integrado por estudiantes tanto de pregrado como de maestría y doctorado- produzcan estos jarabes que además de tener un valor en la industria contribuyen a que haya menos contaminación ambiental.

 

Las ventajas que ofrece la producción de jarabes de fuentes de almidón y celulosa, próximo a licenciar con industrias importantes en Antioquia y a nivel nacional, es el uso de residuos que se generan al interior de estas industrias. De esa manera se reduce la salida de desechos, los costos por compra de materias primas y se contribuye a la preservación del medio ambiente.

 

Tras un proceso de protección que tardo casi 4 años, finalmente en el año 2012 se obtuvo una patente titulada “Procedimiento para la producción de los jarabes”, la segunda concedida en la Facultad de Minas de la Universidad Nacional Sede Medellín y donde actualmente otras 5 invenciones están en proceso de ser patentadas.

 

La profesora Ruiz no le atribuye este logro sólo al equipo investigador actual, sino también al trabajo de otros docentes y estudiantes que durante años se han involucrado en las investigaciones. Así mismo, destaca la presencia de los profesores Jorge León Pérez (ya jubilado) y Jaime Hernando Mayorga, quienes hicieron posible la obtención de un derecho de propiedad intelectual para la Universidad Nacional de Colombia.

 

Con la patente concedida y con el apoyo de la Corporación Tecnnova, se presentó un proyecto a una convocatoria de Colciencias que buscaba resultados de investigación  susceptibles de ser transferidos a la industria. De las 40 propuestas que se presentaron cinco llegaron hasta la etapa final, donde se daría acompañamiento para la elaboración de la estrategia comercial y de transferencia.  Ahora la “Tecnología Jarabes”, protegida por la patente, es una de las dos propuestas con mayor posibilidad de llegar al mercado. Todo este acompañamiento lo realiza la Corporación Tecnnova y la Unidad de Gestión Tecnológica adscrita a la oficina de Extensión de la Universidad Nacional de Colombia en la Sede Medellín.

 

“La gente pregunta: ‘bueno, ¿Se tiene una patente y qué?’ se queda publicada, igual que un artículo.... La respuesta es que se tiene que elaborar una estrategia para hacer uso del derecho de propiedad intelectual, en este caso la patente y transferir la tecnología al sector productivo. Esto lo hemos estado haciendo durante el último año y nuestro avance es un posible licenciamiento de la tecnología”, asegura Adriana Ruiz.

 

Durante esa etapa de transferencia de tecnología a la industria, la investigadora destaca el apoyo de Colciencias, el acompañamiento de la Unidad de Gestión Tecnológica adscrita a la Oficina de Extensión de la Universidad Nacional de Colombia en la Sede Medellín y de Tecnnova. Este acompañamiento fue fundamental para el grupo de trabajo, pues “los investigadores sabemos investigar, sabemos generar ese conocimiento susceptible de cubrir demandas a nivel industrial; pero sabemos muy poco de propiedad intelectual, de elaborar la estrategia comercial de una tecnología para llevarla al mercado”, concluye Ruiz.