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Entre aguas es un periódico construido a partir de la articulación entre la Comuna 1 – Barrio Popular, la Universidad de Antioquia y la Facultad de Minas. Sus páginas reúnen historias sobre el agua, la universidad, los proyectos que han llegado a la montaña y, sobre todo, sobre las relaciones de confianza que hacen posible construir conocimiento junto a las comunidades. Pronto saldrá impreso en el Aula Steam Sonny Jiménez.

 

 

Los investigadores y estudiantes del Aula STEAM Sonny Jiménez llegaron a la Comuna 1 en abril de 2024 acompañados por Rosalbina, lideresa comunitaria vinculada a la huerta Esther Vásquez. El recorrido pasó por la estación del Metrocable, el puente Centenario y la iglesia de Santo Domingo, antes de llegar a la huerta. Entre conversaciones sobre la historia del barrio y el trabajo desarrollado durante años por otros investigadores, iban observando y tomando nota de lo que encontraban en el camino.

 

Una escena llamó su atención: habitantes del sector utilizaban agua para lavar vehículos y aceras. La observación abrió una pregunta sobre los usos que podían darse al agua que no necesariamente tenía que ser potable. De allí surgió la idea de idear un sistema que permitiera aprovechar las aguas grises de los hogares que tienen lavadora. La propuesta contemplaba una prueba piloto con familias del barrio Santo Domingo 2 para recoger y recircular el agua del enjuague de las lavadoras para destinarla a actividades como trapear o descargar el sanitario. Pero antes de pensar en tuberías, bombas o sensores, el equipo entendió que debía construir confianza.

 

El primer encuentro con las familias ocurrió en septiembre de 2024 y tuvo un propósito distinto al de presentar una solución tecnológica. El taller “Mi hogar, mi historia” buscó fortalecer el vínculo entre la comunidad y el equipo universitario. Las participantes dibujaron mapas de sus casas, señalaron sus lugares favoritos y compartieron recuerdos sobre su vida en el barrio. Al final, unieron cintas azules para representar compromisos relacionados con el cuidado del agua.

 

“Desde la academia, cuando llegamos a trabajar en comunidad, vamos lastimosamente con la idea de que la comunidad es un objeto de estudio. El contacto directo con las familias obliga a cambiar esa mirada y a enriquecer la nuestra", reconoció Víctor Posada, estudiante de Ingeniería Mecánica, auxiliar del Aula STEAM y uno de los impulsores de la iniciativa.

 

Durante el proceso se desarrollaron cuatro talleres. En “Tendedero de historias”, las participantes reconstruyeron parte de la memoria de la Comuna 1 a través de fotografías y relatos. En “Ciclo vital” abordaron conceptos como la huella hídrica y elaboraron un fanzine colectivo. “El viaje del agua” les permitió seguir, sobre un mapa del territorio, el recorrido del recurso desde las quebradas hasta sus hogares. El ciclo terminó con “Compromiso hídrico”, en el que las gotas de papel de cada participante se unieron para formar un río.

 

Fue en estos encuentros donde el proyecto empezó a revelar algo que el equipo no esperaba encontrar: las familias ya tenían sus propias formas de cuidar y reutilizar el agua. “Cuando uno ya se sienta a hablar con la familia, se da cuenta de que las familias son muy autónomas en sus procesos. Nosotros desde la academia siempre vamos con la idea de entregar cosas a las demás personas o, en este caso, a la comunidad, cuando ellas mismas ya tienen solucionadas o cubiertas gran parte de las necesidades que aparentemente para unos son problemas, pero para ellas no”, narró Posada.

 

El sistema para reutilizar las aguas grises finalmente no pudo ejecutarse debido a dificultades de presupuesto y a los tiempos de articulación entre las universidades y la comunidad. Sin embargo, para Posada, la decisión de no instalarlo también forma parte del resultado. El cierre del proyecto permitió comprobar que no siempre una intervención tecnológica es la mejor respuesta. Las prácticas que las familias habían construido durante años funcionaban y podían fortalecerse sin necesidad de reemplazarlas.

Historias para mirar el territorio

 

 

 

En “El agua: un servicio que no llega parejo”, la publicación aborda las condiciones de acceso y uso de un recurso fundamental para la vida cotidiana del territorio. La historia de las familias que buscan aprovechar el agua de sus lavadoras se conecta así con una pregunta más amplia sobre la manera en que el agua llega, se utiliza y se cuida en la Comuna 1. “Una universidad con vocación de territorio” pone el foco en la relación de la academia con la comunidad y en el tránsito de una universidad que llega al territorio a una universidad que aprende de él.

 

 

Esa experiencia se conecta con “Los proyectos que subieron la montaña”, otro de los artículos de Entre aguas, dedicado a los procesos que han llevado a estudiantes, profesores y profesionales a encontrarse con las realidades de la Comuna 1. Pero esos proyectos tienen un elemento común: la necesidad de construir relaciones. Por eso, “La confianza como método y como resultado” recoge otro de los aprendizajes que atraviesan el periódico. La confianza no es solamente una condición para trabajar con la comunidad; también puede ser uno de los resultados de ese encuentro.

 

El proyecto de reutilización de aguas grises es una muestra de ello. La relación no comenzó con una instalación ni con un prototipo funcionando, sino con conversaciones, recuerdos, fotografías, mapas y preguntas. Antes de hablar de tecnología, las familias y el equipo universitario tuvieron que reconocerse. Así, los artículos de Entre aguas —“El agua: un servicio que no llega parejo”, “Una universidad con vocación de territorio”, “Los proyectos que subieron la montaña”, “La confianza como método y como resultado” y la historia sobre la reutilización de aguas grises— se cruzan alrededor de una misma idea: el territorio no es solamente el lugar donde ocurren los proyectos, sino también una fuente de conocimiento.

 

En ese sentido, la historia de las aguas grises resume buena parte del espíritu de la publicación. Una pregunta sobre una lavadora llevó a pensar en tuberías, bombas y sensores, pero el proceso terminó llevando al equipo a otro lugar: a escuchar prácticas que ya existían y a reconocer que una comunidad puede tener respuestas propias para aquello que desde la academia parece un problema.

 

En agosto, Entre aguas pondrá esas historias en circulación. El periódico busca contar la Comuna 1 desde las experiencias de quienes la habitan y desde los procesos que han construido, junto con la universidad, nuevas formas de encontrarse, aprender y transformar el territorio.

 

 

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