La biomasa es la esencia de la nueva arquitectura económica global basada en la sostenibilidad y en ese camino la Red Abisure —Alliance for Biomass and Sustainability Research— es el faro de investigación que estructura una hoja de ruta científica para convertir el potencial biológico en soluciones tangibles para el desarrollo industrial y energético de Colombia.

En los residuos agrícolas, forestales, agroindustriales, urbanos e industriales viven nuevos materiales, fertilizantes, energía limpia y productos de alto valor agregado. La urgencia planetaria por modelos de producción más responsables tiene a la biomasa como una de las grandes oportunidades para cumplir los Objetivos de Desarrollo Sostenible 7, 12 y 13: garantizar energía limpia, promover un consumo responsable y reducir el impacto sobre el clima.
En Colombia, la biomasa es el centro de las investigaciones orientadas a una nueva economía basada en el aprovechamiento inteligente de los recursos. Sin embargo, convertir ese potencial en desarrollo requiere investigación, infraestructura, cooperación internacional y una visión de largo plazo. Esa ha sido la apuesta de la ABISURE, red que conecta a Colombia con investigadores pioneros en el mundo en biomasa, bioenergía y sostenibilidad.
"ABISURE nació de una necesidad del grupo en Termodinámica Aplicada y Energías Alternativas —TAYEA— en 2019 de extender todo el conocimiento recopilado durante veinte años hacia la comunidad en general, de la necesidad de conectarnos con el mundo y de la importancia de reconocer el valor de la diáspora de colombianos en el exterior como un capital humano que le aporta al desarrollo de Colombia. La Universidad Nacional de Colombia fue decisiva para que esta idea se diera, por su apoyo logístico, y financiero", declaró Farid Chejne Janna, fundador y director de ABISURE e investigador del departamento de Procesos y Energía de la Universidad Nacional de Colombia.
La vigencia de la Red Abisure, como conglomerado de universidades, institutos y empresas que desarrollan investigación en torno a la biomasa y la transición energética, se ha mantenido vigente por la formulación de propuestas y los proyectos conjuntos entre las instituciones que integran la red. Para 2026, la Universidad Nacional de Colombia destinó nuevamente recursos a la Red Abisure, a través del Plan de Fortalecimiento Centros de Excelencia y Centros de Pensamiento 2025–2027, bajo el código HERMES 67069. Este apoyo se dio para fortalecer los vínculos entre los miembros de la red y promover oportunidades de cooperación, motivo por el cual se realizó el reciente Encuentro Internacional Abisure.
"Fue muy interesante ver cómo han cambiado los retos del mundo de la investigación en biomasa. Hace algunos años, nuestros intereses estaban orientados principalmente a la producción de combustibles líquidos; hoy, los desafíos son completamente distintos. La única forma de comprender esos cambios es mediante el diálogo presencial, en encuentros como este, donde confluyen actores que trabajan en problemáticas similares. Ese es el verdadero valor de generar estos espacios. Una de las principales conclusiones del evento es que las líneas de investigación en biomasa evolucionan con gran rapidez. Actualmente cobran especial relevancia temas como el biochar, la energía solar y la producción de combustibles sostenibles para la aviación", destacó sobre el encuentro Juan Carlos Maya López, director del proyecto del Plan de Fortalecimiento de la Red.
“Hemos impulsado la movilidad estudiantil en diferentes grupos de investigación del mundo, tendiendo puentes que fortalecen la conectividad entre científicos y enriquecen el intercambio de conocimiento. Gracias a ello, contribuimos al desarrollo científico del país, promovemos la construcción de propuestas conjuntas entre varios países y fomentamos la formación de semilleros integrados por jóvenes, quienes representan el futuro de la investigación”, complementó Chejne Janna.
El desafío ahora es convertir ese conocimiento en una estrategia nacional que permita a Colombia aprovechar sus residuos como materia prima para una industria sostenible, ya que la biomasa no solo puede producir energía, sino que es la base de la nueva generación de productos industriales.
"Entre los desarrollos más disruptivos se destaca la producción de Combustible Sostenible para Aviación —SAF— a partir de residuos agroindustriales, mediante procesos como la hidropirólisis de biomasa, el hidrotratamiento de bioaceites, y la gasificación integrada con la síntesis de Fischer-Tropsch. Asimismo, sobresale el aprovechamiento del biochar para aplicaciones de alto valor, como adsorbentes, acumuladores de energía, soportes catalíticos, mejoradores de suelos, purificación de agua y materiales avanzados como grafenos y nanotubos. De igual manera, el aprovechamiento de extractivos de residuos y productos agrícolas, así como de la lignina, abre nuevas oportunidades para la obtención de compuestos de alto valor agregado destinados a las industrias farmacéutica, alimentaria y de materiales avanzados, incluyendo fibras de carbono”, detalló Chejne Janna sobre los desarrollos tecnológicos que pueden transformar el aprovechamiento de biomasa en el futuro próximo.
Dentro de estas tecnologías, la pirólisis ocupa un lugar estratégico. Este proceso consiste en someter la biomasa a altas temperaturas en ausencia de oxígeno, evitando que se queme. En lugar de desaparecer mediante combustión, el material se transforma en tres productos principales: gases, vapores que pueden convertirse en bioaceites y un sólido carbonoso llamado biochar.

La importancia ambiental de esta tecnología radica en que permite aprovechar residuos orgánicos que, si fueran abandonados a la descomposición natural, liberarían gases como metano y dióxido de carbono. Además, el biochar puede utilizarse para mejorar suelos, capturar carbono y desarrollar nuevos materiales.
"La pirólisis es una tecnología clave que se prevé que se expanda significativamente en la próxima década para complementar tecnologías más convencionales, como la combustión de biomasa. La pirólisis descompone térmicamente la biomasa en ausencia de oxígeno, sin quemarla, transformándola en gases, vapores y productos carbonosos sólidos de gran valor, explicó Franco Berruti, investigador de Western University en Canadá y director del Institute for Chemicals and Fuels from Alternative Resources —ICFAR—.
Para Berruti, la transformación de la biomasa requiere una comprensión profunda de los residuos: "la clave del éxito reside en una evaluación integral de la cadena de valor: desde la disponibilidad, accesibilidad y coste de la materia prima, pasando por la tecnología de conversión adecuada, hasta llegar al tipo y la calidad de los productos comercializables y valiosos, incorporando consideraciones tanto económicas como ambientales a lo largo de toda la cadena."
Esta visión coincide con la perspectiva de Jesús Arauzo, investigador de la Universidad de Zaragoza, de España, quien plantea que el futuro de la biomasa estará relacionado con procesos flexibles capaces de aprovechar diferentes tipos de residuos "en producción de biocombustibles para contribuir a un transporte cada vez más sostenible y la producción de biomateriales y biocompuestos. No será una producción a gran escala, pero creo que tendrá un gran impacto en la economía global. Asimismo, indicar que serán compuestos de alto valor añadido con lo cual crearán riqueza".
Arauzo, insistió en que la economía circular aplicada a la biomasa exige superar la idea de que los residuos pueden utilizarse de manera ilimitada: "se trata de basar la economía circular en crear procesos enormemente flexibles que permitan utilizar residuos de todo tipo mediante procesos versátiles. Hay que ser consciente que los “residuos”, en su más amplio concepto no están disponibles en cantidades tan ingentes como el crudo de petróleo con lo cual hay que crear procesos sinérgicos que permitan el coprocesado materias con propiedades físico-químicas diferentes".
Los combustibles derivados de palma africana, fértil terreno de investigación
Otro de los filones de investigación relacionados con el conocimiento profundo de la biomasa son los derivados de la palma africana. El aceite de palma colombiano aparece como una alternativa mucho mejor que cualquier otro aceite de palma de otras latitudes, porque nosotros tenemos unos factores de emisión de CO2 mucho menores comparados con otros, entonces una ventaja competitiva, la parte técnica de la investigación, “hay una forma de producir lo que es a través de las mezclas en las torres de refinación con los combustibles fósiles para producir unas fracciones de SAF y la otra es uno de estudios que está adelantando Ecopetrol para la construcción de una planta a través de la tecnología EFA, para la producción de los mismos, sin embargo lo que está pendiente es que se apruebe que la palma efectivamente es aceptada como materia prima para la fabricación de los combustibles y eso es una respuesta que se está esperando en estos momentos a nivel nacional”, explicó Jesús García Núñez, de Cenipalma.
Para que Colombia pueda convertirse en líder regional en bioeconomía hacia 2040, Chejne Janna plantea una hoja de ruta que comienza con conocer el territorio y sus recursos: "primero es recomendable un centro nacional de monitoreo anclado a un gran centro de investigación regional (varios países de la región) que permita el fortalecimiento de la infraestructura tanto humana como física del país y de la región y la generación de ideas conducentes a la economía circular y a la química verde".
El siguiente paso es identificar con precisión dónde está la biomasa disponible y cómo puede aprovecharse. "Dirigir programas a creación de biorrefinerías y micro-biorrefinerías para el aprovechamiento sistémico de residuos y productos de tipo biomasa y dirigir programas de largo aliento relacionado con el aprovechamiento de los extractivos de la biomasa, dirigir programas de largo aliento relacionado con la producción de biochar para sus múltiples aplicaciones y dirigir programas de largo aliento relacionado con la obtención de SAF, fertilizantes, energía a partir de biomasa”, opinó el experto.
El reto para Colombia será entonces construir una visión donde la ciencia, la industria y las políticas públicas trabajen juntas para transformar una ventaja natural en una ventaja competitiva y en ese sentido, ABISURE cuenta con una comunidad científica capaz de dialogar con los grandes centros internacionales de investigación. El siguiente paso será transformar la biomasa en el motor de una nueva economía: una que impulse infraestructura, fortalezca empresas, genere empleos de alto valor y ofrezca soluciones ambientales para el país y el mundo.
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