A lo largo de su carrera participó en casi todas las áreas de formación del programa, aportando especialmente en Evaluación de Formaciones, Manejo de Producción y Transporte y Distribución de Gas. Desde las aulas formó a centenares de profesionales, muchos de los cuales hoy ocupan posiciones de liderazgo en la academia y la industria. Hoy la Facultad de Minas le rinde homenaje a su legado.

Al finalizar sus estudios de Ingeniería de Petróleos en la Facultad de Minas, Abel de Jesús Naranjo Agudelo obtuvo una oportunidad laboral en Ecopetrol. En sus planes no estaba la docencia; como muchos ingenieros de su generación, se sentía destinado a iniciar una carrera en la industria petrolera. Sin embargo, una conversación con dos de sus profesores cambió el rumbo de su vida.
Lo que parecía una decisión transitoria terminó convirtiéndose en una trayectoria de varias décadas al servicio de la docencia en la Facultad de Minas. Fue el profesor Ramiro Pérez, a quien considera su gran maestro de la Ingeniería de Petróleos, quien le ofreció una monitoría en la asignatura Yacimientos I. Más tarde, junto con el profesor Eduardo López, le propuso permanecer en la Universidad Nacional de Colombia mientras terminaba su trabajo de grado.
Hablar del profesor Abel Naranjo es hablar de buena parte de la historia reciente del Programa de Ingeniería de Petróleos. “Me ofrecieron que me quedara trabajando en la Universidad con miras a ser docente del programa. Acepté ese ofrecimiento pensando que era solo por un tiempo mientras terminaba mi trabajo de grado y me salí quedando del todo en la universidad”.
Su influencia, sin embargo, trascendió la enseñanza. Todos los profesores actuales del Programa de Ingeniería de Petróleos que son ingenieros de petróleos fueron sus estudiantes. Además, como investigador, impulsó estudios en geomecánica aplicada, simulación de yacimientos, pruebas de presión, estabilidad de pozos y discretización del daño de formación. Fue director del Grupo de Investigación en Geomecánica Aplicada —GIGA— y hoy es un referente académico.
Entre sus trabajos más reconocidos se encuentran Evaluación de Formaciones Productoras, Manejo de Producción en Campos de Petróleo, Estudios de Comportamiento de Fases en Sistemas de Hidrocarburos y el texto Evaluación de Yacimientos de Hidrocarburos, publicado por la Universidad Nacional de Colombia. Durante los últimos años continuó actualizando estos materiales, compartiéndolos con sus estudiantes como una forma de mantener vivo el conocimiento acumulado durante décadas.
Además de su trabajo académico, Abel Naranjo fue director del Programa Curricular de Ingeniería de Petróleos, director del Departamento de Procesos y Energía y director del Área Curricular de Química y Petróleos. También integró en dos ocasiones la Comisión Investigadora de Asuntos Disciplinarios para el Personal Docente. Quienes trabajaron a su lado recuerdan especialmente su disposición permanente para asumir responsabilidades.
“Tomó el liderazgo del programa de Ingeniería de Petróleos en un momento difícil de la carrera y nunca ha dicho que no a los diversos retos que se han presentado. El profesor Abel Naranjo tiene muchos valores, es difícil destacar uno. Podría decir que es de esas personas que hay que valorarlas íntegramente. Gran amigo, gran colega, gran compañero de trabajo, gran profesional. Es una gran persona, excepcional”, afirmó su colega y amigo Carlos Mario Sierra Restrepo, profesor jubilado del Departamento de Procesos y Energía.
A lo largo de su carrera recibió múltiples distinciones institucionales, entre ellas varios reconocimientos por Excelencia Académica, la distinción de Docencia Excepcional y el nombramiento como Profesor Emérito de la Universidad Nacional de Colombia.
Su trabajo también fue reconocido fuera de la Universidad. La Asociación Colombiana de Ingenieros de Petróleos —ACIPET— le otorgó la Orden Alejandro Delgado Trillos por sus aportes a la formación de ingenieros de petróleos, mientras que el Congreso Colombiano del Petróleo y Gas le concedió una distinción por su contribución a la investigación en el área.
Sin embargo, cuando se le pregunta cómo le gustaría ser recordado, no habla de premios ni de cargos. “Creo que fui un colega respetuoso y leal con mis colegas y amigos, con sentido de pertenencia, respeto y gratitud con la universidad y la facultad, dispuesto a prestar mis servicios donde se me necesitara”. Esa definición parece coincidir con la imagen que conservan quienes compartieron con él durante años.
Ese reconocimiento también permanece en la memoria de quienes fueron sus estudiantes. “Hay maestros que enseñan una materia, y hay otros que, sin proponérselo, enseñan a vivir. Usted pertenece a ese segundo grupo. Su vida ha sido una lámpara encendida en el camino de quienes tuvimos el privilegio de aprender de usted. Su legado no está solo en los libros, las clases o los años de servicio, sino en los sueños que ayudó a construir y en las vidas que transformó con su ejemplo, sabiduría e inmensa calidad humana. Gracias por sembrar tanto, por demostrar que la grandeza de un profesor no se mide por el tiempo que enseña, sino por la huella eterna que deja en sus estudiantes”, expresó Erika Marcela Humánez Jiménez, egresada de Ingeniería de Petróleos.
En el mismo sentido, Mauricio Cotte González, también egresado del Programa de Ingeniería de Petróleos, recordó con afecto el rigor que caracterizó al profesor Naranjo: “Todavía nos preguntamos cómo sobrevivimos a Pruebas de Presión y Balance de Materiales… y a esos parciales que parecían diseñados para poner a prueba hasta la fe. En su momento lo sufrimos, renegamos y hasta pensamos que era imposible pasarle una materia. Pero con el tiempo entendimos que detrás del ingeniero brillante y exigente siempre estuvo un ser humano excepcional, formando generaciones de profesionales con carácter, disciplina y pasión por el petróleo. Después de 45 años de carrera, su mayor legado no son solo los ingenieros que ayudó a formar, sino la huella que dejó en cada uno de nosotros. Gracias por todo, Profe. Lo vamos a recordar siempre con una sonrisa”.
La historia de Abel Naranjo es también la historia de una generación de profesores que ayudó a consolidar la Ingeniería de Petróleos en Colombia desde la Universidad Nacional. Además de los libros que escribió y las investigaciones que dirigió, hoy su legado está en las aulas que habitó durante décadas y en los profesionales que formó.
Quizá por eso, al llegar el momento de su jubilación, no habla de una despedida; ya que quienes han dedicado su vida a enseñar, permanecen en las lecciones que dejaron, en las preguntas que enseñaron a formular y en las generaciones que ayudaron a construir.
La Facultad de Minas siempre será su casa, maestro.
Tratamiento de datos personales
Trámites Estudiantiles
Comunicaciones
Sesiones Consejo Facultad