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En las playas El Morro y El Bajito, en San Andrés de Tumaco, Alejandro Ramírez Orozco, investigador del grupo POLYGESTA, propuso un modelo de gestión integral de macroplásticos que combina participación comunitaria y evaluación ambiental. Con esta investigación se plantean alternativas para mitigar la contaminación costera y convertir los residuos en soluciones para las comunidades del Pacífico.

 Comunidad de El Bajito

El mar deposita diariamente centos de kilogramos de residuos plásticos a las playas del Pacífico colombiano y las comunidades costeras enfrentan limitaciones históricas en servicios de recolección y gestión ambiental, una tesis de maestría propone una mirada diferente: convertir la contaminación en una oportunidad de transformación social y territorial.

 

A través de su investigación para la Maestría en Medio Ambiente y Desarrollo, que recibió recomendación para tesis meritoria, Ramírez Orozco caracterizó la contaminación por macroplásticos en estas playas, integró procesos participativos con las comunidades y evaluó alternativas de aprovechamiento mediante análisis de su ciclo de vida.

 

Aunque las playas de Tumaco enfrentan graves problemas de acumulación de residuos, las dinámicas de manejo son diferentes entre territorios turísticos y comunitarios. Por eso, el estudio comparó dos contextos distintos para entender cómo cambian las necesidades y posibilidades de gestión.“En ambas playas hay problemáticas de residuos; sin embargo, en la playa El Morro existe una recuperación periódica por parte de la empresa de servicios de aseo de Tumaco, mientras que en El Bajito no ocurre lo mismo. Allí las comunidades realizan limpiezas esporádicas. Por ejemplo, participan la Asociación de Reciclaje Fénix, la Fundación Tejido Social y la Asociación de Turismo Comunitario El Bajito. Estos grupos comunitarios hacen jornadas de limpieza y recolección, pero siguen siendo acciones puntuales y no un sistema de recolección específico”, explicó Alejandro Ramírez Orozco.

 

El estudio se enfocó en macroplásticos, residuos con tamaños entre 2 centímetros y un metro. Según el investigador, tal elección respondió tanto a criterios técnicos como sociales; son residuos altamente visibles y abundantes en las playas que tienen un mayor potencial de aprovechamiento en nuevos materiales. 

 

Los resultados evidenciaron una situación crítica. En El Bajito se registraron 277 ítems de macroplásticos por cada 100 metros de costa, mientras que en El Morro se contabilizaron 105 ítems por la misma distancia. Además de la diferencia en cantidad, el análisis reveló variaciones en los tipos de polímeros predominantes. En El Bajito predominó el HDPE, o polietileno de alta densidad, mientras que en El Morro el material más frecuente fue el LDPE, conocido como polietileno de baja densidad.

 

“Mi tesis se enmarcó en un proyecto más grande financiado por la misma universidad, y en este proyecto hubo mucha participación comunitaria. De hecho, realizamos una visita de contextualización, que fue lo primero que se hizo, y después se desarrollaron muchos talleres con las comunidades. Entonces ellos han estado al tanto de todo el proyecto y también se hizo una socialización y entrega de resultados, entre los cuales estaban parte de los resultados de mi tesis”, señaló el investigador.

 

 Alejandro tesis1

 

La alternativa priorizada por las comunidades fue la fabricación de tablas de madera plástica destinadas a puentes palafíticos, estructuras fundamentales para la movilidad en numerosos sectores costeros de Tumaco. Esta elección no solo respondió a criterios ambientales, sino también a necesidades concretas de infraestructura local.

 

La propuesta plantea que los macroplásticos recuperados podrían transformarse en un material útil y resistente, reduciendo la cantidad de residuos en las playas y aportando soluciones para las comunidades. Además, el análisis de ciclo de vida permitió evaluar los impactos ambientales de esta alternativa y determinar su viabilidad frente a otros posibles escenarios.

 

Aunque el proyecto todavía no se ha implementado, la investigación deja una ruta clara para futuras iniciativas. Alejandro Ramírez Orozco enfatizó que la ejecución dependerá de la consecución de recursos y financiación, aunque manifestó su interés en continuar impulsando la propuesta si se presentan las condiciones necesarias.

 

El trabajo contó con el acompañamiento del grupo de investigación POLYGESTA, cuyo apoyo fue clave en el desarrollo metodológico y en la articulación entre academia y territorio. Asimismo, la investigación recibió una evaluación favorable por parte de las profesoras Claudia Díaz y Alethia Vásquez, quienes destacaron tanto el rigor metodológico como el impacto social de la propuesta.

 

Uno de los elementos más relevantes de la tesis es que reconoce la gestión de residuos costeros como un problema complejo que no puede resolverse únicamente con jornadas de limpieza. La investigación demuestra que las soluciones sostenibles requieren integrar caracterización técnica, participación comunitaria, evaluación ambiental y políticas públicas adaptadas a cada contexto.

 

En territorios como Tumaco, donde muchas comunidades costeras enfrentan condiciones de vulnerabilidad y limitada infraestructura institucional, las iniciativas ambientales adquieren una dimensión social profunda. Por eso, el estudio insiste en que cualquier estrategia de gestión debe construirse junto a las comunidades y no imponerse desde modelos externos.

 

La tesis también aporta evidencia sobre la necesidad de fortalecer sistemas permanentes de recolección y aprovechamiento en playas comunitarias como El Bajito, donde las acciones actuales dependen principalmente de esfuerzos ciudadanos y organizaciones locales.

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