Escudo de la República de Colombia

Por el Estrecho de Ormuz transitan cerca del 20% del petróleo mundial, incluida toda la producción de Arabia Saudita —unos 11 millones de barriles diarios—, el 25% del gas licuado de petróleo, —GLP—, además del crudo de Catar, Kuwait, Emiratos Árabes Unidos e Irán. La escalada militar en la zona, con ataques a buques y amenazas de cierre del corredor, sacudió los mercados energéticos y financieros. El Brent superó los US$82 por barril y el gas natural se disparó hasta 25%, en medio del temor a una interrupción masiva de la oferta global.


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Los precios internacionales del petróleo registraron un fuerte aumento, en un contexto de creciente tensión en Medio Oriente tras los ataques lanzados por Irán en respuesta a acciones de Estados Unidos e Israel. La volatilidad se intensificó luego de que tres buques fueran atacados en el Estrecho de Ormuz, corredor energético primordial de la Tierra.

 

El crudo Brent, referencia mundial del petróleo, subió 10% hasta superar los 82 dólares por barril. En paralelo, el crudo estadounidense avanzó hasta los 72,20 dólares. El gas natural, por su parte, llegó a registrar incrementos de hasta 25%.

 

La tensión marítima se agudizó después de que el Centro de Operaciones Comerciales Marítimas del Reino Unido informara que dos buques fueron alcanzados. Irán advirtió a las embarcaciones que no crucen el estrecho, por donde transita cerca del 20% del petróleo y el gas que se comercializa en el mundo. “El Estrecho de Ormuz es el paso de toda la producción de Arabia Saudita, cerca de 11 millones de barriles, más la producción que sale de países como Catar, Kuwait, Emiratos Árabes Unidos, más la misma producción de Irán. Por ese corredor pasa cerca del 22% del petróleo mundial”, explicó Sergio Hernando Lopera Castro, investigador del departamento de Procesos y Energía de la Facultad de Minas.

 

El académico detalló que de los aproximadamente 100 millones de barriles diarios que produce el mundo, entre 20 y 25 millones atraviesan ese punto estratégico cada día, principalmente con destino a Asia, donde China es uno de los mayores consumidores. Además, por allí circula cerca del 25% del gas natural licuado.

 

La incertidumbre se trasladó de inmediato a los mercados financieros. En Londres, el índice bursatil FTSE 100 abrió con una caída cercana al 1%, golpeado especialmente por las aerolíneas tras el cierre de espacios aéreos en la región. En Francia, el CAC 40 retrocedió 1,6%, mientras que en Alemania el DAX perdió 1,7%. El transporte marítimo internacional permanece prácticamente paralizado en la entrada del estrecho, y los analistas advierten que un conflicto prolongado podría empujar aún más los precios de los combustibles a escala planetaria.

 

Según Lopera Castro, el mercado energético es vulnerable a alteraciones en la oferta: “El precio del petróleo y el gas son muy elásticos. Un cambio del 1 o el 2% en la oferta puede alterar el precio. Dimensionemos ahora cómo sería del 20%... Si la crisis se prolonga, los costos van a ser más de 100 dólares por barril. Estados Unidos considera que ese asunto lo resuelve en cuatro semanas, pero el panorama no es claro. Hay barcos atravesados ahí y el problema es que no los pueden hundir, porque se bloquea todo”.

 

El escenario también tiene repercusiones internas en países importadores de combustibles. “El gobierno rebajó el precio de la gasolina, pero, en realidad, ese valor depende de la fluctuación del dólar. No es tan simple como entender que el precio se puede disparar”, dijo Lopera Castro. 

 

Una de las más grandes alertas es que Arabia Saudita  produce entre 11 y 12 millones de barriles diarios y esta cantidad no puede ser compensada fácilmente por otros países a corto plazo. A eso se suman tensiones religiosas y rivalidades regionales que añaden incertidumbre.

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