Escudo de la República de Colombia

 Se trata de un acuerdo de confidencialidad entre la Universidad Nacional de Colombia Sede Medellín (U.N.) y la Universidad Nacional Autónoma  de México (UNAM). Duraría entre 3 y 4 años.

 

Según Cecilia Elizabeth Enríquez Ortiz, profesora de Oceanografía de la Facultad de Ciencias de la UNAM, este acuerdo permitirá realizar estudios sobre la obtención de energía de gradiente salino que hay en zonas costeras mundiales, en particular se comenzará con un proyecto de estudios de desarrollo e investigación del Océano en México, donde existen sitios con desembocaduras de ríos, el golfo de México y en el  lado del pacífico.

 

“De hecho hay zonas donde se desarrollan condiciones de muy alta salinidad debido a que se encuentran en una franja tropical que está muy expuesta a la radiación solar, y el exceso de evaporación genera aglomeraciones de hipersalinididad en sitios cercanos donde puede haber disponibilidad suficiente de agua dulce, ya sea de un río o directamente de brotes de agua subacuático del acuífero costero; o bien, de la obtención de los gradientes entre el mar y zonas de hipersalinidad que puedan duplicar o triplicar muchas veces la salinidad marina”, explicó Enríquez Ortiz.

 

Para Xavier Chiappa Carrara, profesor de la UNAM, el acuerdo es una posibilidad de ahondar en el tema de gradientes salinos y tomar el camino ya andando por el Grupo de Investigación en Oceanografía e Ingeniería Costera de la Facultad de Minas de la U.N. Sede Medellín. “Es fundamental recalcar las ventajas competitivas que ha adquirido la universidad en otros temas de sostenibilidad. Además de la creación de programas de formación entre ambas instituciones de educación superior”.

 

La energía a partir de gradiente salino se basa en la producción de electricidad directamente a partir de la diferencia en la concentración de sal entre el agua marina y fluvial. Y  es que precisamente el profesor Carlos Sánchez, adscrito al Departamento de Procesos y Energía y director de GRIEQUI - Grupo de Ingeniería Electroquímica, desarrolló un prototipo que es capaz de producir energía eléctrica a partir del gradiente salino, (diferencias de concentración salina entre el agua de los océanos y los ríos). “Es un proceso que sin mezclarlas y al colocarlas en un circuito de membranas, utilizando diálisis inversa, se obtiene electricidad”.

 

Para la profesora Enríquez Ortiz esta energía alternativa debería ser la energía del futuro. “Tiene el potencial porque cambiaría la visión en torno a las necesidades energéticas. El mayor impacto sería en sitios donde es muy caro llevar energía que se produce lejos de las zonas costeras, además podrían ser limpias y sostenibles y sin generación de impactos ambientales y ecológicos a los sistemas”.

 

Andrés Osorio Arias, director de Investigación y Extensión de la U.N. Sede Medellín dijo que este Acuerdo de Confidencialidad es sinónimo de transferencia tecnológica entre  universidades internacionales, en la que el conocimiento que se ha desarrollado en la U.N. irá a expertos e investigadores de la UNAM.

 

“Los únicos que tenemos en Latinoamérica un prototipo de laboratorio de energía de gradiente salino está en la Facultad de Minas, según la información registrada en patentes u otros prototipos. Más adelante habrá un convenio que permita la movilidad de estudiantes de pregrado y posgrado y profesores con la UNAM”, finalizó el Osorio Arias.