Escudo de la República de Colombia

Así lo aseguró José Fernando Jiménez Mejía, profesor adscrito al Departamento de Geociencias y Medio Ambiente.

 

 

El fenómeno ambiental que se vivió hace un año en el mes de marzo y que obligó a las autoridades ambientales, municipales y ciudadanos a tomar medidas, para reducir la contaminación del aire, se podría volver a repetir. Según José Fernando Jiménez Mejía, profesor adscrito al Departamento de Geociencias y Medio Ambiente los registros que se tienen sobre contaminación atmosférica en el Valle de Aburrá han mostrado que históricamente en el primer trimestre del año, entre febrero y marzo, tiende a presentarse un pico de contaminación atmosférica por PM 2.5.

 

“Ese incremento no es atribuible a cambios como en el ritmo de la emisiones, es decir no es porque haya más vehículos o más actividad de emisión, sino que se atribuye a las condiciones atmosféricas que se presentan en ese periodo y no facilitan la evacuación de los contaminantes del Valle de Aburrá, por esa razón es de esperar que todos los años se tenga una posible contingencia ambiental en marzo”, explicó el profesor.

 

Agregó que ese episodio es el más severo del año, aunque en octubre y noviembre también es factible que suceda algo similar. “Lo que se ha encontrado es que se debe a factores que tienen que ver con la forma del valle, estrecho y profundo,  esa condición no favorece al mezclado y evacuación de contaminantes, es decir, los vientos más fuertes pasan por encima del valle  pero lo cruzan transversalmente, por ejemplo los de la región del oriente no son capaces de bajar hasta la base del valle”.

 

Al respecto Carmen Helena Zapata Sánchez, profesora adscrita al Departamento de Geociencias y Medio Ambiente manifestó que desde el 2012 se evidenció un incremento vertiginoso bastante apreciable del parque automotor, por ejemplo camiones, motos, vehículos de servicio público y privado. “Entonces el valle actúa como si fuera un sistema cerrado donde tiene una máxima capacidad de carga, es decir, el número de vehículos que pueda circular por las vías es limitado por el espacio y por el reemplazo del aire del valle”.

 

A raíz  de ese panorama la Universidad Nacional de Colombia Sede Medellín, el Área Metropolitana y el Politécnico Jaime Isaza Cadavid construyeron el Acuerdo Metropolitana número 15, de noviembre 28 de 2016 que es un instrumento o protocolo que sirve como  mecanismo de implementación del plan operacional para enfrentar episodios críticos de contaminación atmosférica.

 

Para Zapata Sánchez se trata de un instrumento que busca ser una hoja de ruta a seguir ante una contingencia ambiental, “es importante aclarar que existen 8 estaciones de la Red de Monitoreo de Calidad del Aire (CALAIRE) en el Valle de Aburrá que miden PM 2.5, de esa cifra 3 miden la influencia del flujo vehicular: Museo de Antioquia, estación del Metro de La Estrella y la Universidad de la Salle en Caldas, las otras 5 estaciones son las que declaran los niveles de alerta, porque están en zonas urbanas y residenciales de concentraciones”.

 

El acuerdo permitirá la toma decisiones en los tiempos precisos y ayudará a pensar en las acciones necesarias para enfrentar de la mejor manera posible una contingencia. “cuando se presenta este fenómeno se pueden implementar otros puntos de medición para analizar la evolución en ciertas zonas críticas, se sabe por ejemplo, por estudios históricos, que el sur del Valle de Aburrá es más contaminado que el norte, por razones topográficas y meteorológicas, además por la amplitud del  valle, en el norte es más amplio que en el sur”, explicó la profesora.

 

Sobre las acciones para mitigar el impacto de las emisiones los profesores coinciden en que la ciudadanía debe entender que el problema es de todos, así se aumente el pico y placa, por un lado el número de horas y por otro el número de vehículos, y colocando más control a la industria como por ejemplo un pico y placa industrial, la solución debe empezar por cada ciudadano con acciones como el uso de la bicicleta, del transporte público, compartir el vehículo particular, entre otros, “o los ciudadanos ponemos de nuestra parte o las condiciones de contaminación atmosférica no van a mejorar”, enfatizó Jiménez Mejía.